sábado, 24 de enero de 2009
Sonrisa de escalera
Era difícil de describir la situación. Allí estaba él, con maleta en mano y abrigado hasta el cuello. La miraba con pasión. Sabía que algo no iba bien, que algo no funcionaba. Y allí estaba ella, con un pijama de franela y con sus pequeños pies descalzos sobre la moqueta, apoyada en el pasamanos de la escalera, dirigiendo la mirada al suelo. Él se acercó a ella y le acarició la cara. Le encantaba la dulzura que desprendían sus ojos y más con esa expresión de sueño. Le dijo que se marchaba, pero que en unas semanas estarían juntos de nuevo, dejando como coletilla un ¿vale?. Vio como ella sonreía, pero no contestó. Prefería no preguntarse que significaba ese silencio, prefería abrazarla los últimos minutos que le quedaban para estar con ella. En ese momento solo quería estar junto a ella, fundirse con ella, abrazarla mientras un camión repleto de cemento y arena fuera cubriéndoles hasta las coronillas. Él se separó de ella y se dijo para si mismo que ya era hora de dirigirse a la estación. Ella seguía descalza sobre la escalera dos peldaños por encima de él. Él se puso de puntillas y le dio un pequeño beso y la volvió abrazar. Ella volvió a sonreir mientras se frotaba los ojos entornados y le dijo que lo iba a consumir. Él le dijo susurrando que descuidara, que no le asustase el desgastarle, que junto a ella él era eterno. Ella de nuevo sonrió, pero no dijo nada. Él sacó el asa de la maleta y le dijo mientras bajaba las escaleras que subiese a dormir y descansara y que cuando llegase le avisaría y que en breves estaba de nuevo con ella. Ella contestó que ya hablarían entrada la mañana. Él salió por la puerta mientras ella se dirigió de nuevo hacia la cama. Él iba caminando mientras pegaba patadas a las hojas ocres caídas de los árboles. Sabia que algo no iba bien, que algo no funcionaba. Pero había sido mejor despedirse así. No había necesidad de realizar preguntas incómodas ni recibir respuestas o silencios aún más desagradables. Él solo quería abrazarla. Solo quería abrazarla...Continuó andando hasta la estación mientras él mismo se apretaba la mano...
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