El maquillaje de su cara estaba agrietado y el carmín mostraba fisuras. Walter se quedó mirándola sin dar crédito a sus ojos.
-Algo no funcionó - dijo ella.
-¿Te encuentras bien?- preguntó Walter estúpidamente.
-No; debiste hacerlo mal.
-Oh, Dios - murmuró él.
Ella se sentó en el escalón inferior. No parecía haber reparado en Susanna.
-Yo creía que ibas a ayudarme- dijo, y rompió a llorar.
-No entiendo qué ha pasado - contestó él.
-Todo mal- insistió Marit. Y a Susanna-: ¿Todavía estás aquí?
-Me iba a marchar ahora.
-No lo entiendo- dijo otra vez Walter.
-Tendré que empezar de nuevo - se lamentó Marit.
-Lo siento- se disculpó él-, lo siento mucho.
No se le ocurrió otra cosa que decir. Susanna había ido a buscar su ropa. Se marchó por la puerta principal. Así fue como Walter y Susanna se separaron, tras ser descubiertos por Marit. Se vieron dos o tres veces con posterioridad, a instancias de él, pero no sirvió de nada. Lo que sea que une a las personas había desaparecido. Ella le dijo que no podía evitarlo. Que las cosas eran así.
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