miércoles 13 de enero de 2010
Still alive
Cuanto más hundía el cuchillo en su cuello, más puro me sentía. Sus ojos reflejaban la agonía y desesperación del momento y, en algun instante, me pareció apreciar que... ¿sonreía?. Comencé a limpiarme las manos con el trapo húmedo que habia encima de la mesa de la cocina mientras veia como golpeaba sus zapatos de cuero negros en el suelo gastando la poca suela que les quedaba. El sonido de su último aliento mezclándose con la sangre que se deslizaba a traves de su garganta puso fin al episodio. No sabía describir si me sentía mejor o peor, pero sabía que estaba vivo y, que durante unas horas, la cosa no cambiaría.
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