jueves 29 de abril de 2010
Políticamente correcto
¿Por qué esa manía de darle importancia a todo? ¿Era una necesidad innata el tener preocupaciones? Aparentemente no tengo ese problema. Pocas veces obsequio a algo una gran relevancia. No se realmente por qué, supongo que así son más fácil así las cosas. Complicarse la vida y adquirir obligaciones y compromisos era muy de esa moral cristiana tan de moda. Yo estaba hecho de otra pasta. Los compromisos nunca han estado hechos para mi. Las cosas salían o no, pero forzar la máquina no era mi estilo. Sonrisas, gestos confidentes, invitaciones, regalos, felicitaciones, favores. Basura. ¿A quien se le había ocurrido semejante idea? Los argumentos de "es lo apropiado", "lo políticamente correcto" y demás explicaciones no eran mas que argumentos que ratificaban la hipocresía de la que estaban hechos. ¿Como puede estar bien visto actos que no nacen de la voluntad propia? Pero descuida, que los "políticamente correctos" ya se encargan de tildarte de aberración si te muestras ajenos a ellos, y solo entonces, es cuando uno se siente puro.





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